La primera vez que apliqué para una visa hacia los Estados Unidos, mi solicitud fue rechazada. No tenía planes de contar esta historia porque me daba un poco de vergüenza, pero en Visa USA Now me motivaron a contar mi experiencia, teniendo en cuenta que podría ser de utilidad para otras personas también interesadas en el procedimiento.

Era el día de la entrevista y me vestí casi más de la cuenta. No es usual que yo use traje, pero decidí que ese era el día que ameritaba hacerlo. También me hacía falta pasar por una carta que le había solicitado a un empleador que decía que era una excelente persona, etc. Las calles de Lima no tenían demasiado tráfico ese día, o por lo menos la ruta que tomó el taxi no tenía, por lo que tuve tiempo de pasar por la carta de recomendación que faltaba y llegué a la embajada a las 9:40, tan solo 20 minutos antes de la hora exacta.

Fue entonces que tuve mi primera sorpresa. Nadie me había dicho nada acerca de todo el procedimiento y de alguna forma yo suponía que el primer paso sería esperar la llamada por parte de los empleados de la embajada, en una sala, para poder después ingresar a le entrevista. No fue así ya que el primer salón al que ingresé estaba repleto de gente. Tuve que dejar mi teléfono celular en la entrada y después pasar por un detector de metales. Después caminé alrededor de 100 metros y me encontré con un guardia de seguridad que me recordó que tenía que haber traído mi pasaporte, recibo de pago y formulario DS-160. Lo mostré dichos documentos e ingresé a la sala de espera, que tenía unas 240 sillas. Tuve que buscar por un tiempo antes de encontrar una silla disponible, teniendo en cuenta que la mayoría estaban ocupadas.

Recuerdo que me senté al lado de una mujer de entre 30 y 40 años. Me hizo muchas preguntas con respecto al formulario y me dijo que no estaba segura de haberlo completado correctamente. Revise su formulario por un momento, pero no tuve la oportunidad de formar una opinión, porque enseguida llamaron a su grupo y ella tuvo que irse. Todavía quedaban algunas personas a mi alrededor. Muchas parecían nerviosas, caminando de un lado a otro, moviendo sus manos o sus dedos, muchos se acercaron a la máquina dispensadora de dulces, otros compraron café Otras personas revisaban sus documentos una y otra vez. Yo pensaba que había traído muchos documentos, pero resulta que había personas que parecía que hubieran traído todo un diccionario.

Después de esperar casi una hora, llamaron a mi grupo y entramos a otra sala, esta tenía unas 300 sillas, más o menos. Había solo 4 ventanillas de seguridad, con los oficiales de la embajada del otro lado. También había más de 400 personas en mi grupo, y solo 4 oficiales para todos nosotros. Esa fue otra de las sorpresas que me llevé, porque había supuesto que la entrevista sería en una oficina, con el oficial de la embajada del otro lado de un escritorio. No es así, él o ella están detrás de una ventanilla de protección, a prueba de balas.

Me resigné al hecho de que estaría allí por algún tiempo y comencé a hablar con algunas de las personas a mi alrededor. Primero conocí a un agricultor de Ica que me dijo que planeaba visitar a su hermano en California. Me sorprendió que solo llevara los documentos estándares, más una recomendación por parte de un empleador. Yo tenía toda una carpeta con documentos adicionales. También había una mujer de alrededor de 40 años que me dijo que su sueño siempre había sido viajar a los Estados Unidos, pero que era la primera vez que aplicaba a una visa.

Por fin llamaron a mi grupo y cuatro de nosotros hicimos una pequeña fila detrás de una de las ventanillas de seguridad. Podía escuchar perfectamente lo que el oficial le decía a los demás solicitantes. Primero estaba un hombre con su hijo. Escuché claramente cuando el padre dijo que él tenía una visa, pero después escuché cuando a su hijo le negaron la suya. Después era el turno de un hombre de la tercera edad. No pasó ni un minuto y a él se la negaron también. Después era el turo de otra mujer de alrededor de 40 años. Recuerdo que hablaba bastante alto, así que todos escuchamos que en el pasado había residido en los Estados Unidos y que ahora planeaba regresar como una turista. Su visa se la negaron también. En ese punto miré a la persona detrás de mí con cara de pánico. ¿Acaso no le aprobaban la visa a nadie?

Por fin era llegó mi turno. El oficial de la embajada era un hombre de alrededor de 40 o 50 años. Me saludó y me preguntó que cuál era el motivo de mi viaje a los Estados unidos. Respondí que viajaba como turista y me preguntó que cuánto tiempo tenía planeado permanecer en los Estados Unidos. Yo respondí que alrededor de un mes. También me preguntó que si tenía familiares viviendo en los Estados Unidos y respondí que sí. La cuestión era que en realidad eso no lo había mencionado antes en el formulario DS-160, porque se trataba unos primos lejanos. El oficial me llamó la atención acerca de esto y me preguntó que por qué no lo había mencionado. Me puse algo nervioso y no estoy seguro de haberle dado una respuesta coherente y satisfactoria. El oficial pasó a otras preguntas como dónde trabajaba, cuánto dinero ganaba al mes y cuánto tiempo había trabajado en esa compañía.

Al final, recuerdo esas palabras que nadie quiere escuchar: “Desafortunadamente no podemos otorgarle una visa para ingresar a los Estados Unidos en este ocasión, pero puede volver a aplicar en el futuro. Aquí hay una carta que explica los motivos de nuestra decisión, que tenga un buen día”. Me fui del recinto frustrado, pensando en todos los documentos que había recopilado, sin obtener resultado alguno. La entrevista no duró más de 5 minutos y el oficial ni me preguntó por ninguno de los documentos. Después hablé con una chica a la que también le habían negado su visa de trabajo ese día. Al parecer solo citaron a los desafortunados ese día.

Decidí entonces contratar los servicios de asesores profesionales para la siguiente ocasión y un amigo me recomendó Visa USA Now. Pagué la tarifa correspondiente y me ayudaron en cada paso del proceso. La verdad es que me dieron consejos muy útiles e incluso me señalaron lo que había hecho mal la primera vez. La segunda vez que apliqué, fue todo un éxito. Lo hice alrededor de 3 meses después e incorporé cada sugerencia que me hicieron en Visa USA Now. Cabe resaltar que en esa ocasión las cosas se dieron de una manera totalmente diferente. Les contaré más acerca de las recomendaciones que me dieron en Visa USA Now en otra publicación y más detalles acerca de toda la experiencia.

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